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Segunda parte de la acción civilizatoria en américa (artículo del secretario de Unidad Hispanista

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Extraordinario artículo de Marcelino Lastra en relación a la justicia y la Hispanidad

Unos días antes de escribir este artículo, un lector asiduo me comentaba que el proceso histórico de los habitantes de este planeta es el de su unificación paulatina bajo alguna forma de organización política aún por determinar, pero que hacerlo ahora sería un suicidio colectivo, excepto para los grandes beneficiarios: las oligarquías, ahora llamadas, élites.

La distancia entre gobernantes y gobernados sería enorme, lo que haría imposible cualquier control de éstos sobre aquéllos. En la práctica, estaríamos a merced de la voluntad de autocontrol de los dirigentes y, hoy por hoy, la experiencia nos demuestra que los valores morales dominantes serían incapaces de construir élites virtuosas en las que confiar y a las que entregar nuestras libertades, ya suficientemente constreñidas, con la esperanza de que ejercieran el poder sin demasiados excesos. Hacerlo sería de un panfilismo político imperdonable.

Uno de los pilares de la teoría política moderna se basa en la separación de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial; algo, reconozcámoslo, muy difícil de conseguir, por más que lo repitamos cual mantra religioso y se escriban sesudos ensayos al respecto. Sin embargo, hemos aceptado con naturalidad que el poder se ejerza con amoralidad e, incluso, con absoluta inmoralidad, asumiendo la premisa británica de que lo primero son los intereses del Estado, aquello que Maquiavelo denominaría <razón de Estado>, principio y fin de todas las cosas; así nos va como nos va; y como el ejercicio del poder no es abstracto, sino practicado por personas concretas, no habrá contrapesos capaces de neutralizar la perfidia de políticos carentes de escrúpulos. La experiencia es testaruda, demostrándonos con implacable reiteración, que no hay separación de poderes capaz de frenar la propensión al abuso del poder. Sin embargo, no siempre fue así.

El 22 de Enero de 1516, en el pueblo cacereño de Madrigalejo, un día antes de su muerte, Fernando el Católico firmó su último y definitivo testamento, a mes y medio de cumplir los 68 años. En él, uno de los personajes más importantes y trascendentales de la historia mundial dejó escrito:

Que su extirpe real no sólo no le eximía de la muerte, sino que sería digno de una mayor pena por parte de nuestro Señor Dios, si no hubiera actuado buscando el bien y el reposo de los reinos que le habían sido encomendados, para salud de su alma y descargo de su conciencia. 

La vida de aquellos monarcas estuvo jalonada de decisiones cuya única finalidad fue la búsqueda de ese bien tan escurridizo llamado justicia, aduana inexorable para transitar hacia el  bien común.

Caso 1

Apenas dos años después de la partida del 2º viaje de Colón, arribaron a Sevilla cuatro carabelas con indios; unos, para aprender la lengua; otros, para ser vendidos como esclavos. Por cédula de 12 de Abril de 1495, los reyes aprobaron la venta en la región de Andalucía. Sólo 4 días después, los mismos reyes anularon la cédula precedente, desnudando sus dudas y manifestando su intención de consultar a letrados, teólogos, canonistas y, ojo, pedir a Colón una explicación sobre la causa del cautiverio de los indios. Esta decisión supuso el comienzo de un cambio de 180º sobre la servidumbre vigente en las Partidas, heredada del derecho romano. Este arrepentimiento revela la insatisfacción con la resolución adoptada. No dudaron en rectificar, y en su giro radical, España consideró a los indios equivalentes a los cristianos, aún sin serlo –es decir, sin haberse convertido-, creando una nueva categoría jurídica. Los indios fueron devueltos libres a su tierra.

El 16 de Septiembre de 1501, tan solo 9 años después del histórico 12 de Octubre de 1492, las Instrucciones Reales dirigidas a Nicolás de Ovando declararon libres a los indios y ordenaron que fueran respetados como buenos y leales vasallos de la corona. Isabel y Fernando habían vuelto del revés la historia del derecho existente hasta entonces. Y, todo, por una cuestión de conciencia, sin necesidad de levantamientos ni regueros de sangre.

España acababa de romper el molde, por primera vez, en la manera de ver y tratar al otro. No sería la única.

Caso 2

En 1539, Francisco de Vitoria impartió dos clases magistrales en la Universidad de Salamanca; el asunto: la legalidad o ilegalidad de la conquista.

Nuevamente, por primera vez en la historia, España estableció, a través del gran catedrático, el derecho sagrado a la vida de toda persona humana; por tanto, ningún reino podía atentar contra el derecho natural de la vida amparándose en el principio de soberanía.

Para Carlos V y su legión de cortesanos flamencos, aquello resultó muy difícil de digerir. El 10 de Noviembre del mismo año ordenó el secuestro del texto de las clases magistrales y los apuntes en poder de los alumnos ¿Qué sucedió después? Un hecho trascendental que nos indica muchas cosas y nos ayuda a entender la paulatina españolización del monarca y emperador nacido en Flandes. Pasó algo inesperado y desconcertante, al menos para la mentalidad allende los Pirineos: La rectoría de la Universidad salmantina se negó a obedecer al rey. Sin inmutarse. Al monarca-emperador le cabían dos soluciones: tomar represalias o hacer la vista gorda. Carlos V tomó otra mucho más admirable: Hizo suyas las palabras de Vitoria y detuvo la conquista hasta asegurarse que tenía justo título para continuarla y la forma de hacerlo.

He aquí la segunda excepción histórica de España. Por primera y única vez en la historia del mundo, un Estado –además el más poderoso de la época- se cuestionó si le asistía derecho o no a conquistar un territorio, y no uno cualquiera; uno vastísimo de extensión desconocida.

Otra vez la conciencia, el marco moral vigente: El que motivó a Vitoria con sus argumentos, a la rectoría de la Universidad a no doblegarse y, finalmente, el que hizo que Carlos V recapacitase en vez de tomar represalias; algo insólito en cualquier otro lugar de Europa.

Caso 3

No era la primera vez que el todopoderoso emperador había escuchado con cristiana resignación a los sabios de aquella Universidad.

Poco tiempo después de la derrota comunera, en sus oídos retumbarían las palabras de otro grande, Martín Azpilcueta:

<El reino no es del rey, sino de la comunidad>, por tanto será ésta la que delegue el ejercicio del poder en el monarca para que lo ejerza en favor del bien común.

Azpilcueta era un fervoroso defensor, junto a otros ilustres filósofos de la Escuela, del origen democrático del poder. Mientras en Francia o Inglaterra seguía vigente la teoría del origen divino de la institución monárquica, en España se defendía el origen popular, lo que más tarde daría lugar a la teoría del tiranicidio del Padre Mariana o de Suárez.

Los revolucionarios franceses adoptarían ambos planteamientos (el origen democrático del poder y el tiranicidio) Claro que los Robespierre y compañía se volverían locos en su aplicación.

Por este motivo los constitucionalistas de Cádiz no se sintieron herederos de la Constitución francesa. Conocedores del pensamiento español, reivindicaron ser continuadores de las fuentes patrias y no de las galas.

Caso 4

En 1593, Felipe II estableció la jornada de 8 horas diarias, de lunes a viernes, repartidas al 50% entre la mañana y la tarde para aliviar los efectos del calor.  Afectó a los obreros fabriles y de la construcción. La jornada de los mineros se fijó en 7 horas al día, también de lunes a viernes. Hace un par de años conocí a un viejo sindicalista asturiano de SOMA – UGT, apellidado Saavedra. Me relataba con orgullo cómo había logrado la jornada de 35 horas. Acababa yo de leer su último libro; interesante en diversas cuestiones e innecesariamente negrolegendario, pues mezclar la conquista del Nuevo Mundo con asuntos sindicales de la mina y la reconversión industrial carecía de lógica expositiva. El curtido minero asturiano no daba crédito cuando le dije que había sido Felipe II quien estableciera, por primera vez en la historia, la jornada de 35 horas en la mina.

Esto es tan cierto como que la Tierra gira alrededor del Sol. Pero nunca nos lo contaron. Como puede verse, España entró por la puerta grande en los derechos laborales, sin contar la legislación que protegía a la mujer en general, a las embarazadas, en particular, o a los niños. La ocultación de estas disposiciones ha llevado a la estupidez de llamar jornada inglesa al descanso consecutivo del sábado y domingo cuando, en realidad, debería llamarse jornada española.

Para proteger la salud de los mineros de América, se los proveía de dos alimentos básicos: la carne vacuna, para aportar energía, y la yerba mate, para combatir las toxinas características de la actividad minera.

Se dice, faltando a la verdad, que la jornada de 8 horas se estableció en España por primera vez en 1919, después de la huelga de la Canadiense en Barcelona promovida por la CNT. Lo siento, pero no. Ni siquiera los obreros de la Canadiense consiguieron 8 horas con descanso de dos días semanales, sino de uno.

¿Qué movería a Felipe II, el monarca más poderoso de su tiempo, a fijar una jornada laboral insólita y hacerlo sin presiones de nadie, sin huelgas generales ni CNTs? Hay que volver al testamento de Fernando el Católico para entender el fuerte compromiso moral de aquellos jefes de Estado. Hay que regresar a la Universidad de Salamanca y entender la defensa del ejercicio del poder en aras del bien común y del origen democrático de aquél.

¿Qué pasó después? Que se lo pregunten a la venerada Ilustración, al encumbramiento de su querido utilitarismo y a los liberales, expertos en escribir bonitos conceptos que todavía hoy no todo el mundo entiende.

Nuevamente, España fue una excepción histórica con muchos siglos de antelación.

Caso 5

Francisco Álvarez de Toledo, virrey del Perú entre 1569 y 1581, fue un organizador fuera de lo común. Su ingente tarea daría para escribir una larga serie televisiva. Voy a centrarme en su método para asignar los recursos de forma eficiente, evitando el despilfarro.

Al tomar posesión de su cargo se encontró con un inmenso territorio con problemas organizativos. Había que solucionar aquello. Álvarez de Toledo exigió la detallada justificación de cualquier gasto desde la primera moneda. No aceptaría el aumento automático del gasto basado en el realizado en periodos anteriores. Había que optimizar los recursos.

Hoy, a su método, las escuelas de negocios lo llaman presupuesto en base cero. Y, claro, cómo no, ideado por las lumbreras anglosajonas. Pues no.

Con satisfacción personal, he de decir que descubrí este método del virrey leyendo sus ordenanzas. Desconozco si alguien más se habrá percatado. Sí existe documentación descubierta sobre la utilización del método <en base cero> por la administración imperial en el siglo XVIII. Puedo asegurar que Francisco Álvarez de Toledo ya la utilizaba en el siglo XVI. La duda es si era un método normalizado en la administración de la Monarquía Hispana o nació del genio personal de este gran hombre nacido en Oropesa y fallecido en Escalona.

En 11 años y 5 meses convirtió al virreinato del Perú en una unidad política y administrativa organizada y próspera. Lima comenzó a despuntar para ser después una de las ciudades más ricas y bellas del mundo occidental, junto con México. Solo 11,5 años. Lo que nos demuestra la capacidad y rapidez trasformadora del talento cuando está acompañado por la virtud del sentido del deber y apoyado por su superior.

Caso 6

Uno de los aspectos que suelen aludirse al hablar de la solidaridad intraCEE o UE es el relativo a los fondos de compensación o estructurales dirigidos a ciertos Estados miembros como forma de impulsar el equilibrio territorial.

El antecedente de esta práctica está en los llamados “situados fiscales” del Imperio español.

Situado significa, en este contexto, una carga o impuesto establecido sobre algunos bienes producidos. Se trataba de instrumentos fiscales de ayuda mutua. Los territorios más prósperos fiscalmente enviaban remesas a los menos ricos.

<España construyó un complejo y original sistema geopolítico, administrativo y fiscal que no tenía precedentes en la historia universal. Dicha complejidad manifiesta la combinación de entidades territoriales que formaban una red no homogénea (…) Gracias a esa malla que soldaba de las Filipinas a Acapulco, del Caribe a los fortines de Texas, California y Florida, del Río de la Plata al Perú y de todas las Américas a Europa, el imperio hispánico creó la mayor unión monetaria y fiscal del globo> (El secreto del imperio español: los situados coloniales en el siglo XVIII)  

Para no extenderme más en este asunto, sólo añadir algo también desconocido: A la hora de buscar un paradigma inspirador para la construcción de la UE, el modelo de referencia más claro fue precisamente el del imperio español; así surgieron los fondos de cohesión (los situados imperiales); así surgió la necesidad de una moneda común: el euro (el real de a ocho imperial). Hoy, la UE está formada por jugadores de mus, donde los más poderosos son los más hábiles haciendo trampas.

En su libro <La lucha por la justicia en la conquista de América>, el historiador estadounidense Lewis Hanke, especializado en la conquista del Nuevo Mundo, afirma:

<La conquista de América por los españoles no fue sólo una extraordinaria hazaña militar (…) sino, a la vez, uno de los mayores intentos de hacer prevalecer la justicia y las normas cristianas en una época brutal y sanguinaria>

Por su parte, el argentino Marcelo Gullo, profesor de Ciencias Políticas, manifiesta en su obra, Madre Patria:

<En aquella España premoderna, el poder no era la medida de todas las cosas. Tampoco lo era la riqueza. Para España sería bueno, no tanto lo que diera poder o riqueza, sino lo que fuese justo. Ni antes ni después, ninguna unidad política actuaría de esa manera (…) En Salamanca germinaron las semillas del Derecho Internacional y de los Derechos Humanos, pero derrotada España por la modernidad anglosajona y conducido el proceso histórico por el imperialismo inglés, la riqueza y el poder se convertirían, hasta nuestros días, en la medida de todas las cosas>.

El día en que la idea de justicia sea algo concreto, material y presida la pirámide de un marco moral asumido por la comunidad internacional, especialmente por sus élites, será el momento de comenzar a dar forma política al proceso de unificación de los habitantes de la Tierra. Estamos muy lejos de ese momento. Una unificación donde el poder y la riqueza son la medida de todas las cosas sería una cárcel; un suicidio fruto de un idealismo irracional. Algo así como el que se enamora de quien no debe porque ve lo que no existe; sencillamente, porque está enamorado del amor.

No será el mundo anglosajón quien enarbole la bandera de la justicia; tampoco el chino ni el musulmán. De las grandes civilizaciones existentes, únicamente la hispánica tiene el sustrato suficiente para llevarla con determinación –historia dixit-. Hacen falta dos condiciones: sustituir a las élites actuales, borrachas por el poder y la riqueza, para quienes la justicia es un mero envoltorio embaucador, y articular una forma creativa de acción conjunta entre los diferentes pueblos hispanos.

Aunque algunos no lo crean, este proceso ya ha comenzado.

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Marcelino Lastra Muñiz

Marcelino Lastra Muñiz

Presidente de la asociación Puertas Abiertas al Mundo Hispano -PAMH-. Orgullosamente militante de la civilización hispana.

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Carta al ministro Albares sobre el español en Brasil

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La VOZ DE LA REUNIFICACIÓN HISPANA

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MANIFIESTO 11 DE SEPTIEMBRE DE 2023

Cuando los gobiernos de España engordan a los enemigos de España

Desde hace más de un siglo el nacionalismo representa una distorsión en la política nacional. Es un quejoso mal para los intereses de todos los españoles y desde su origen ha correspondido a las pretensiones de unas oligarquías locales disfrazadas de románticos relatos y tóxicos resentimientos. Pero estas pretensiones hubieran acabado en nada si no hubieran contado con la connivencia de los gobiernos de Madrid, ora conservadores, ora progresistas. Es conocido que al producirse la decadencia del siglo XVIII e inicios del XIX, la Cataluña decimonónica manifestó un impulso patriótico y regenerador que guió al resto de las regiones españolas, hasta tal punto que fue llamado el siglo de la “españolísima Cataluña”.

Pero las elites que habían conseguido sus fortunas en las provincias de ultramar, no pudieron digerir el desastre del 98. Iniciado el siglo XX quisieron regir los destinos de España como ya lo habían intentado en la catastrófica I República, traída por Republicanos federalistas principalmente catalanes, que casi deshace España en las guerras cantonales. Desde siempre, las relaciones entre el catalanismo y el poder central fueron intensas e interesadas. El primer partido catalanista del siglo XX, la Lliga Regionalista, se nutrió de militantes de un decadente y corrupto Partido Conservador en Cataluña. El partido de Cambó elaboró estrategias para sostener la monarquía liberal de Alfonso XIII y no dudó en apoyar el Golpe de Estado de Primo de Rivera para mantener sus prebendas ante el embate revolucionario. Este Directorio permitió la supervivencia de una casta empresarial catalanista que, por cierto, nunca se lo agradecería.

En 1934, el PSOE con su revolución de Asturias y ERC con su golpe de Estado independentista, colapsaron las estructuras del Estado y nos abocó a una inevitable Guerra Civil

Tras la caída de la dictadura y el fin del régimen monárquico-liberal, llegaría la República. Desde el tristemente famoso Pacto de San Sebastián, la Izquierda se alineó con los movimientos separatistas. Los nuevos poderes centrales alentaron a personajes como Macià y Companys. En 1934, el PSOE con su revolución de Asturias y ERC con su golpe de Estado independentista, colapsaron las estructuras del Estado y nos abocó a una inevitable Guerra Civil. El catalanismo conservador, el de las elites burguesas, apoyó sin dudar el Alzamiento cívico-militar de 1936. Mientras que el catalanismo de Companys se hacía cómplice de las matanzas en la retaguardia catalana, con el consentimiento del gobierno republicano.

Acabada la Guerra, el catalanismo conservador no tuvo ningún reparo en mimetizarse con el franquismo llegando a colaborar ocupando cargos en todos los niveles de la administración, especialmente en los municipales. Llegando el actual Régimen del 78, el catalanismo que estaba agonizante, fue resucitado por los pergeñadores de la Transición. Se le invitó a participar en la elaboración del marco constitucional y se cedieron voluntades para que en la Constitución tuviera cabida el infatuado régimen de las autonomías. Pronto el nuevo Borbón hizo amistad con Jordi Pujol y que fue tratado entre algodones por la UCD, la heredera de los dirigentes del Régimen anterior reciclados en demócratas de última hora. Y en Cataluña, muchos alcaldes franquistas renovaron democráticamente sus cargos en las listas de CiU. Sin lugar a dudas, el niño mimado de la Transición fue Jordi Pujol que, pactando bien con el PSOE, bien con el PP, logró que una autonomía regional se convirtiera en un Estado dentro del Estado. Y desde su atalaya separatista, para colmo de despropósitos, quiso seguir rigiendo los destinos de España.

Pronto el nuevo Borbón hizo amistad con Jordi Pujol y que fue tratado entre algodones por la UCD, la heredera de los dirigentes del Régimen anterior reciclados en demócratas de última hora.

Jordi Pujol fue como el dios romano Jano, aquél de dos caras que presidía los cambios y transiciones políticas. Supo aunar al conservadurismo catalán, ese extraño híbrido catalanista-franquista, con el progresismo revolucionario independentista. No olvidemos que CiU sostuvo y mantuvo a una esquelética ERC, hasta que esta se volvió contra la mano que la había alimentado. El declinar de Pujol, coincidente con el declinar de las elites económicas catalanas, sólo podía traer engendros. Los hijos malcriados de la burguesía ya no querían trabajar en las decadentes empresas de sus padres, sólo aspiraban -y aspiran- a ser altos cargos del funcionariado de la Generalitat. Y ese es el sueño de los dirigentes de ERC y Junts. Para ellos la independencia es sinónimo de perpetuar sus privilegios de casta viviendo a costa de los catalanes y, de paso, del resto de españoles que acabarán pagando la deuda de la administración catalana, cifrada en nada menos que 71.000 millones de euros.

Los órdagos separatistas que vivimos en 2017, fueron consentidos y permitidos desde los gobiernos de Madrid. Bien quedó demostrada la debilidad real del separatismo a la hora de conseguir sus pretendidos fines. ¡Qué fácil hubiera sido acabar con el separatismo legal y constitucionalmente! Pero cuando al Estado y su gobierno, a regañadientes, no les quedó más remedio que tomar medidas legales contra el separatismo por un Delito de Rebelión, se hizo entre algodones. Los delincuentes parecían ser los jueces, policías y ciudadanos que habíamos cumplido con nuestro deber y no los que habían puesto en peligro nuestra unidad política y territorial.

Todos vivimos la estafa de la aplicación del artículo 155 por parte del Gobierno de Rajoy, que tuvo su “premio” en una moción de censura por parte de la cámara que representa la soberanía nacional. Con el cambio de Gobierno, a nadie nos sorprendió la excarcelación, de manos del PSOE, de los sediciosos. Y todo ello se hizo bajo el amparo de la legalidad constitucional. Y esta es la paradoja, de nuevo, bajo el marco legal de Constitución, se alienta a aquellos que quieren barrerla. ¿Es tan difícil ver que el problema es la Constitución y los gobiernos centrales, y no su solución?

¿Es tan difícil ver que el problema es la Constitución y los gobiernos centrales, y no su solución?

Hoy nos encontramos en la encrucijada de la posibilidad de que invistan un presidente del Gobierno de España gracias a los votos de los que quieren destruir España. Y ello se hará ante la incapacidad de llegar a un Pacto de Estado entre los dos grandes partidos que han llevado a España a la actual debacle. Por su lado, los separatistas, aprovechando la absurda legalidad española, se les ha permitido empuñar el timón de la nave común y arrastrarnos a los arrecifes. Todo ello nuevamente ahora con la connivencia de un PSOE que, desde su fundación, dejó clara su intención de liquidar la España de siempre. Pocas cosas han cambiado a lo largo de nuestra reciente historia. Y ya sólo nos cabe una reflexión. Viene siendo hora que reconozcamos la esterilidad del Régimen del 78 y su necesaria refundación. Dejemos de hablar del encaje de Cataluña en España, y empecemos trabajar para el encaje de la nación administrativa en el recipiente imperecedero de la Patria histórica.

VISCA LA CATALUNYA HISPANA!

MORI EL MAL GOVERN!

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Importante reportaje històrico de «La Razón» sobre el genocidio anglo en Filipinas

https://www.larazon.es/cultura/historia/sangre-espanol-filipinas_20230524646d3bceea31940001b302fb.html

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Extraordinaria aportación del Biólogo D. Fernando López-Mirones


[Reenviado de EL AULLIDO [CANAL] Fernando López-Mirones]
EL GRAN LOBO HISPANO.
Fernando López-Mirones.
(1/2)

De lo que muchos no se dan cuenta es de que estamos asistiendo a la caída de la hegemonía cultural angloparlante. Todos los imperios caen, pero justo antes dan los más destructivos coletazos.
La hispanosfera es admirada por China, por Rusia, por India, por los emiratos y países árabes, de Oriente Medio, etc. Pero en lugar de estar ayudando a la caída de los que nos destruyeron durante dos siglos por ser el
Imperio inmediatamente anterior, estamos como idiotas ayudándoles. Esto nos llevará a caer con ellos, y además, tras luchar como esclavos en su guerra.
España tiene fuertes vínculos culturales y de simpatía por todas partes. Nuestros hermanos hispanoamericanos, incluyendo a los que viven en Estados Unidos, cada vez más influyentes. Somos africanos también, parte de nuestro territorio está en ese continente, las Islas Canarias, Ceuta, Melilla y varios islotes son geográficamente africanos al cien por cien. Además de nuestros vínculos indiscutibles con el norte de África, con Guinea Ecuatorial y con el Sahara.
También tenemos extraordinarios vínculos culturales y genéticos con Oriente Medio, de dónde vinieron los fenicios directamente a Cádiz, y con los sefardíes que conservan su idioma hispano.
A la vez fuimos parte importantísima del Imperio Romano, con tres emperadores nacidos en Hispania y una influencia descomunal, la gente no es consciente de esto, equiparable a que un peruano hubiera sido Rey de España, lo cual hubiera ocurrido sin duda si nos hubieran dado tiempo.
Pero también somos oceánicos, descubrimos, exploramos y colonizamos el Pacífico. Las Islas Filipinas son hermanas, todo el océano fue parte de nosotros.
Las primeras relaciones comerciales y culturales con las culturas de lo que hoy son China y Japón fueron hechas por españoles y portugueses, que también fuimos lo mismo.
Desde Alaska a Patagonia, desde Etiopía a Filipinas.
Es bien conocido el inmenso respeto que nos tiene el pueblo chino, que nos visita con veneración tal que incluso organizan algunas de sus bodas en pueblos como Chinchón, cuyo nombre les suena tan familiar. Lo mismo ocurre con Japón, cuya tempura es una derivación de las frituras andaluzas que les enseñaron los misioneros españoles.
Igual ocurre con los rusos, un pueblo con el que un hispano conecta de inmediato, siempre me sorprendió que al conocer a un ruso parecemos hermanos por la admiración mutua de nuestras formas de ver la vida y acabamos inmersos en vodka abrazados.
Lo mismo veo con los polacos y con los escoceses, que nunca quisieron ser britanos.
Hay muchos otros ejemplos, como la unión de Europa Austral, termino que me inventé para hablar de esos pueblos que rodeamos el mar Mediterráneo a los que la anglosfera llama PIGS.
En definitiva, la Península Ibérica está literalmente en el centro del mundo, ningún otro lugar tiene tal privilegio geo estratégico y cultural.
Lo vi enseguida cuando estudié zoología, aquí se juntan animales africanos y euroasiaticos con otros de la taiga, solo aquí convergen todas las faunas y floras imaginables.
Asomados al océano Atlántico, con el cuello en Francia, la nuca en el Mediterráneo, la garganta en África y el corazón en América.
Con el idioma nativo más importante del mundo tras el mandarín, al cual llevan dos siglos tratando de aplastar sin conseguirlo.
Aún hoy, el español no está en las traducciones de miles de webs oficiales, las cuales sin embargo incluyen al francés, al alemán y al italiano, que comparados con el español son idiomas vestigiales. Incluso cuando compramos cosas cuyas instrucciones están antes en polaco que en español.
Pero no lo han conseguido, porque la Hispanidad es muy potente, es demasiada historia, fueron tres siglos desde los cuales solo han transcurrido dos.
Y además, somos la única cultura del mundo no ligada a ninguna raza concreta desde su inicio. En Estados Unidos no saben cómo catalogarnos porque hay hispanos de todos los tonos de piel imaginables y todos somos igual de auténticos desde hace siglos.


La practique usted o no, culturalmente, además, somos la quintaesencia cultural de la mayor religión del mundo, la cual, más allá de creencias personales de cada uno, constituye una forma de ver la vida, una manera de ser, un contenedor cultural descomunal que todos compartimos.
Somos tan potentes, tan importantes, tan influyentes, tan queridos… que es lógico que lo primero que quiso destruir el Nuevo Orden Mundial fue a la cultura Hispana con todo lo que supone.
Y mientras tanto, demasiados hermanos quieren ser estadounidenses, ingleses, australianos, porque les han robado la autoestima con el cine. La propaganda de la anglosfera la vimos en todo su esplendor en los recientes funerales de la reina masona de Reino Unido. Fue un descomunal spot publicitario de diez días en todas las televisiones del mundo.
¡Ay si los hispanos despertáramos y nos diéramos cuenta de lo grandes que somos!
Un enorme lobo dormido al que han convencido de que es un ratoncillo.
Ahora, en esta guerra mundial que puede acabar para siempre con la historia del mundo para reiniciarla a la dictadura de una élite de psicopatas, la Hispanidad es la única capaz de mover esas influencias y unirse a los enemigos de la anglosfera. Entre todos somos mucho más fuertes. Si dejáramos de tener síndrome de Estocolmo adorando a nuestros captores y despertáramos al lobo ibérico que es capaz de formar manada con la loba capitolina, los molosos griegos, el lobo estepario ruso, el chino, los chacales árabes, el indú y los jaguares americanos, todos estos angloparlantes de la Agenda 2030 no tienen nada que hacer contra nosotros si recobramos nuestra autoestima.
Pero tenemos un cuerpo diplomático capado, elegido para ser inoperante, igual que el Instituto Cervantes, regido por anglófilos confesos temerosos de ofender a sus héroes británicos.
Y le hablo a usted hermano argentino, hermano mexicano, colombiano, peruano, puertorriqueño, cubano, uruguayo, chileno, dominicano, venezolano, costarricense, estadounidense, guineano, filipino, sahariano…
¿Son ustedes conscientes de que somos mayoría, de que caemos bien a los no anglófilos y de que si nos unimos a los que nos admiran en lugar de hacerlo con los que nos envidian seríamos parte del nuevo orden en positivo?
Despertemos al Gran Lobo de la Hispanidad para enfrentarlo a los orcos globalitarios, ello depende de usted, de que se lo crea. Un aullido.

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Libro esencial de nuestro amigo Ramón Peralta: «Comunidad Iberoamericana. Una comunidad de naciones»

https://www.larazon.es/cultura/literatura/libros/20220722/p65brso7ivgcfi4vmrsksgod6m.html

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Hablando de cosas fundamentales.

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El profesor Barraycoa, presidente de esta asociadión hace una magnífica interpretación de motivaciones profundas la Guerra de Ucrania

Guerra en Ucrania (III): los “straussianos” o los arquitectos de las guerras de Estados Unidos

sinnombre / hace 6 horas

¿Quiénes son los “Straussianos”? ¿Qué relación guardan con la actual guerra en Ucrania? Nos vamos a referir a una serie de doctrinarios y políticos que han guiado desde hace décadas la política exterior norteamericana tanto en temas económicos y militares. Muchos de ellos, directa o indirectamente, han sido discípulos del filósofo alemán Leo Strauss (1899-1973) y se les conoce en algunos ambientes como “la secta de los straussianos”[1]. Ante el ascenso del nazismo, Strauss recaló en la Universidad de Chicago donde impartió filosofía. Todos sus primeros discípulos, que configuraron un círculo casi secreto, eran de ascendencia judía. Strauss los reunía y transmitía oralmente su pensamiento más críptico y esotérico. De esas lecciones privadas o tertulias no nos han llegado escritos, pues eran orales, sino sólo referencias indirectas. El hilo conductor de la “enseñanza secreta” de Strauss era que, para evitar otro holocausto, debían configurar una fuerte dictadura que defendiera a los judíos. Defendía igualmente que las democracias liberales aisladas no podían sobrevivir solas y que debían cohesionarse las sociedades frente a un “enemigo” hostil.

Strauss creía que las obras de los antiguos filósofos contenían, deliberadamente, conceptos “esotéricos” cuya verdad puede ser comprendida solo por unos pocos y que serían malinterpretados por las masas a las que se les había de adoctrinar con conocimientos “exotéricos”. Se sabe que el propio profesor denominaba a sus alumnos escogidos los “hoplitas”[2]. El maestro les había inculcado la idea de utilizar la llamada “noble mentira” (era moralmente ético mentir para preservar un fin noble)[3], algo que rápidamente aprenderían sus discípulos para aplicarlos a sus actividades políticas. Estos no renunciaron a la acción y él les enviaba a revolucionar las clases de profesores oponentes. Strauss defendía que se debía luchar siempre y esta agitación en las aulas, se podía aplicar a la geopolítica. Por eso defendía que un Estado (como Estados Unidos) que quisiera sobrevivir, debería estar en guerra siempre. Para el filósofo esto proporcionaba una ética espartana, pues la paz siempre llevaba a la decadencia. Los straussianos, por tanto, creen en la “guerra perpetua” pregonada por su maestro y no en la “paz perpetua” que pregonaba Kant.  

Leo Strauss

El platonismo y una falsa idea de derecho natural, dominan todo el pensamiento de Leo Strauss. Este siempre defendió la existencia de una elite que debía ser compatible con las estructuras formales democráticas. Consecuentemente, concienciaba a sus discípulos en la idea de que en las sociedades algunos están destinados a dirigir y otros a ser conducidos. ¿Quiénes debían pues gobernar? Los que toman conciencia de que no hay moralidad fuera de ellos y que sólo existe un “derecho natural”: el derecho del superior a dominar al inferior. No obstante, defendía que la ley moral, no siendo un fin en sí misma y más bien un artificio, era necesaria para mantener el orden y cohesión interna de las sociedades. Y que una de los medios más eficaces en que estos principios morales se podían difundir, era a través de la religión. Mientras Marx consideraba la religió el “opio del pueblo”, Strauss la denominaba el “fraude santo”. La religión se convertía en uno de los instrumentos más eficaces para la acción política, vendría a ser como el “pegamento que une las sociedades”. Esto sí, la religión era sólo necesaria para las masas, pues los gobernantes no la necesitan. Todo este revolutum de ideas, acabaría influyendo en la política exterior americana de las últimas décadas.

Los primeros “straussianos”

Quizá Strauss no hubiera trascendido mucho más allá que otros pensadores de su época sino fuera por la fuerza e influencia política que fueron adquiriendo sus discípulos[4]. Estos se fueron filtrando en la administración norteamericana a altísimos niveles y pertenecen actualmente a los más influyentes thinks tanks de Estados Unidos. Toda la arquitectónica de las guerras protagonizadas -directa o indirectamente- por Estados Unidos desde la caída de la URSS, ha sido legitimada por las tesis de los “straussianos” y su capacidad de control ideológico en las administraciones norteamericanasm, fueran republicanas o demócratas.

Al fallecer Leo Strauss en 1973, sus discípulos se mantuvieron agrupados y se vincularon a la política a través del senador demócrata Henry “Scoop” Jackson. Destacaron entre ellos Elliott Abrams, Richard PerlePaul Wolfowitz[5]. A ellos se unieron un grupo de periodistas trotskistas judíos del City College of New Yorkque‎editaban la revista Commentary (conservative Jewish thought & opinión)[6]. Estos últimos eran conocidos como “los intelectuales neoyorquinos”. ‎Debido a su incardinación ideológica en el trotskismo y su odio a la URSS stalinista, se vincularon a la política a través de la RAND Corporation[7]. El acto fundacional de este grupo fue la redacción y posterior aprobación de la enmienda ‎‎”Enmienda Jackson-Vanik” (1974) que obligaría la Unión Soviética a autorizar la emigración de su ‎población judía hacia Israel bajo amenaza de sanciones económicas. 

Paul Wolfowitz, el straussiano por excelencia

Un todavía muy joven Paul Wolfowitz (al que posteriormente llamarían Wolfowitz de Arabia, dada su obsesión por derrocar al régimen de Saddam Hussein), se formó con Leo Strauss y con su colaborador Albert Wohlstetter (un hombre del Estado profundo de los Estados Unidos en la Guerra Fría). Dicen que el verdadero mentor de Wolfowitz fue Albert Wohlstetter(1913-1997), el defensor de una política nuclear firme contra la URSS y quien en aquellos años enseñaba en el Departamento de Ciencia Política de Chicago. Gracias a este contacto, Paul Wolfowitz y Richard Perle (otro de los futuros arquitectos de la futura guerra de Irak)[8], en el verano de 1969, empezaron a colaborar con el Committee to Maintain a Prudent Defense Policy (CMPDP – Comité para el Mantenimiento de una Política Defensiva Prudente), un organismo creado por el secretario de Estado Dean Acheson durante la Guerra Fría para elaborar estrategias frente a la URSS. 

Según Francis Fukuyama-neocon y discípulo indirecto de los Straussianos-: “Wolfowitz hizo la síntesis entre Strauss y Wohlstetter”, eran el filósofo y el estratega; los dos maestros de los neoconservadores. Como reseñaremos más abajo, estos trostkistas colaboradores del partido demócrata, se fueron convirtiendo al republicanismo y se transformaron en la base ideológica de los “neocons”. Wolfowitz, durante su cargo de vicesecretario de defensa con George W. Bush fue el creador de conceptos como “guerra preventiva”o el “eje del mal”,que tanto han prosperado. 

La formación “straussiana” de los “neocons”

Ya en 1976, Wolfowitz creó el Team B (Equipo B), a las órdenes del presidente republicano Gerald Ford, para analizar el peligro que suponía la URSS para el mundo occidental. La conclusión del estudio era que no bastaba con aislarla, sino acabar con ella. Después, los straussianos y los intelectuales neoyorkinos -todos de origen judío y bolcheviques, como ya hemos dicho- se pusieron paradójicamente al servicio de Ronald Reagan y los republicanos. Fue entonces cuando empezaron a denominarse “neoconservadores”. Fueron los artífices de grupos de trabajo y think tanks como el National Endowment ‎for Democracy (NED – Fondo Nacional para la Democracia) y el US Institute of Peace (USIP). Este último involucrado en la revolución de Tianamen y las llamadas revoluciones de colores: Protestas de octubre de 2000 en Yugoslavia que levaron al derrocamiento de Miloševich; Revolución de las Rosas que provocó la caída deEduard Shevardnadze (pro-ruso) en Georgia en 2003 y acabó en la guerra ruso-georgiana de 2008; Revolución Naranja que provocó la huida del candidato Víktor Yúshchenko (pro-ruso) en Ucrania en 2004; Revolución de los Tulipanes que provocó salida del Gobierno de Askar Akáyev (pro-ruso) en Kirguistán en 2005; Revolución Blanca que intentó, sin conseguirlo, derrocar a Alexander Lukashenko (pro-ruso) en Bielorrusia; o las manifestaciones en Moldavia contra el gobierno del Partido Comunista (pro-ruso) en 2009.

Más inquietante es un documento que elaboró Paul Wolfowitz, en 1992, tras la caída de la URSS en el que se especificaba que Estados Unidos debía mantener la hegemonía mundial evitando la emergencia de nuevas potencias e incluso imponiéndose a Europa[9]. Gary Schmitt, Abram Shulsky y Paul Wolfowitz, gracias al Consortium for the Study of Intelligence’s Working Group on Intelligence Reform (Grupo de Trabajo sobre la Reforma de la Inteligencia) fueron empapando de sus ideas a las agencias de inteligencia estadounidenses. Expandieron la tesis de que los demás gobiernos democráticos del mundo no tenían la visión global que tenía Norteamérica. Por eso, el imperio americano debía adoptar decisiones unilaterales para dirigir el mundo[10]. Ese año llegaba al poder de Bill Clinton, y ello relegó a los neocons a los poderosos think tanks desde donde refinaron sus teorías. 

En 1992, William Kristol[11](hijo del famoso neocon, judío y extrotskista, Irving Kristol[12]) y Robert ‎Kagan (que fuera posteriormente asesor de George W. Buschy autor de un interesante libro contra Europa Poder y debilidad. Europa y Estados Unidos) y casado con Victoria Nuland[13] (portavoz del Departamento de estado con Obama), publicaron un significativo artículo en la revista Foreign Affairsdonde se defendía “la hegemonía benevolente de Estados Unidos” ‎‎(benevolent global hegemony)[14]. Al año siguiente ‎fundaron el Projet for a New American ‎Century(PNAC – Proyecto para el Nuevo Siglo Estadounidense) en las instalaciones del American Enterprise Institute, un potentísimo think tank conservador financiado principalmente por la petrolera Exxon Mobil. En el PNAC se agruparon neocons como Gary Schmitt,Abram Shulsky y ‎Paul Wolfowitzy los admiradores de Leo ‎Strauss no judíos, como el protestante Francis Fukuyama (otro de los influyentes neocons). ‎También entre sus integrantes figuraron miembros del gabinete de George W. Bush: el vicepresidente Dick Cheney y el secretario (ministro) de Defensa, Donald Rumsfeld, que jugarían un papel fundamental en la Guerra contra Irak.

En 1994, Richard Perle se movía entre la política de alto nivel convertido y el tráfico de armas. De golpe, aparece en Bosnia-Herzegovina como ‎consejero del presidente bosnio y Alija Izetbegovic. Es precisamente Richard Perle quien ‎trae de Afganistán a Osama ben Laden con su Legión Árabe, antecesora de Al-Qaeda. Perle será ‎incluso miembro de la delegación bosnia que firma en París los Acuerdos de Dayton.‎ Los “straussianos” usaron (y usan) a los islamistas para debilitar a los aliados de Rusia, como en ese momento a Serbia. Pero también cooperan con los israelíes para apoyarles en sus planes de “completar” el Estado de Israel sin población palestina. Gobernando Israel Benyamin Netanyahu, en 1996, miembros del PNAC –como Richard Perle, Douglas Feith y David Wurmser– ‎redactan a instancias de Netanyahu un estudio[15]desde el Institute for Advanced Strategic and Political Studies (IASPS). Es un informe firmemente sionista, en el que se aconseja la eliminación de Yasser Arafat, la anexión de los territorios palestinos, ‎iniciar una guerra contra Irak y deportar masivamente a los palestinos a territorio irakí. Este informe está claramente en la línea del pensamiento de Leo Strauss y su colega Zeev ‎Jabotinsky, el que fuera fundador del “sionismo revisionista”. Esta es la corriente que pretende que el Estado de Israel se componga sólo de judíos, anexionar Jordania y que la población palestina sea masivamente trasladada a países con estados fallidos como Irak.

Geroge W. Busch y Donald Rumsfeld

Lo que era teoría, con la caída de las Torres Gemelas, se pudo convertir en una realidad. A Wolfowitz se le atribuye la paternidad de la famosa “Tormenta del ‎Desierto”. Los neoconservadores, desde la Office of Special ‎Plans (Oficina de Planes Especiales) elaboraron argumentos para la invasión, como el de las armas de destrucción masiva. No hacían nada más que aplicar la estrategia de las “nobles mentiras”que les había inculcado Leo Strauss, como lo de las “armas de destrucción masiva”. Los contactos de los “straussianos” funcionaron a la perfección. Richard PerlePaul Wolfowitz promovieron al ‎almirante Arthur Cebrowski que estaría a las órdenes de Donald Rumsfeld (actualmente fallecido). Se impuso la llamada “Doctrina Rumsfeld-Cebrowski”. 

Esencialmente esta doctrina se resume en los siguiente: 1) Estados Unidos necesita garantizar recursos baratos de países en vías de desarrollo; 2) hoy en día las guerras convencionales coloniales de conquistar y dominar totalmente la administración de un país son prácticamente imposibles (o muy caras); 3) de ahí que los conflictos bélicos deben prolongarse en una “guerra sin fin”[16]que deje “Estados fallidos” (véase Libia); 4) por lo cual Estados Unidos ya no trataría de ganar guerras sino sólo las ‎iniciaría (incluso indirectamente a través del Isis) para prolongarlas por el mayor tiempo posible (véase Afganistán, Irak o Siria); 5) Sin un Estado en condiciones con el que negociar, la extracción de recursos es mucho más fácil extraer los recursos. En este enlace (AQUÍ), podemos encontrar la relación de todos los neocons implicados en negocios petrolíferos y que han pasado por los altos cargos de la administración pública norteamericana, especialmente en materia de Defensa. 

Los fracasos finales en estos conflictos, han llevado a los “neocons straussianos” a replantearse estrategias para mantener la inestabilidad mundial. Sólo desde esta perspectiva, podremos entender la actual guerra en Ucrania.

Javier Barraycoa

Publicado en Posmodernia